Hemos estado viendo en clase lo referente al en dehors, punto esencial en la disciplina que ejercemos diariamente. Nos ha quedado claro que dicho movimiento depende de nuestra rotación, incluso tenemos ya el respaldo de un número que indica la propia medición. Ahora tengo enfrente distintos caminos... podría conformarme haciendo caso omiso a cada indicación de mis maestros por abrir cada vez más la posición (sobre todo en clásico) encerrándome en el límite que propone una cifra; o en el caso contrario, ¿sería posible traspasar la frontera? Por lo pronto elijo seguir dando mi máximo esfuerzo teniendo presente el conocimiento teórico que se va adquiriendo en el aula. Porque semejante teoría ha de servir (entre otras cosas) para no lastimarme, para evitar la desesperación que supone no alcanzar inmediatamente ciertas alturas requeridas, para no caer en la sobreexigencia y al mismo tiempo evitar el consentimiento propio, para valorar mi cuerpo como herramienta de trabajo, como prueba visible de la exclusividad de mi persona...
No hay comentarios:
Publicar un comentario